Introducción

Introducción

En los albores del primer Centenario de la Revolución de Mayo, el Instituto Geográfico Militar (I.G.M.), se trasladó al predio sito en Avenida Cabildo al 300, en el barrio de Palermo de la Capital Federal. La centralización en aquel espacio de las Secciones de Geodesia, Cartografía, Topografía y Artes Gráficas, respondió a las necesidades y desafíos que se planteó entonces la Institución, una reorganización que permitiera avanzar en el desarrollo y las labores científico-técnicas en materia cartográfica.

En este contexto de transformación surge hacia 1913 la idea de conformar una Biblioteca Institucional. Los primeros pasos referidos a la catalogación de los documentos, material cartográfico histórico y libros que tenía el Organismo en su haber, se debió a la iniciativa del Director Coronel Benjamín García Aparicio, que encargó esta tarea al Secretario Interino Teniente I Gaspar Soria. El plan diseñado en ese entonces estaba dirigido a la reunión y ordenamiento de la información existente, con la elaboración de fichas y reseñas, de modo que fuera accesible para aquel que quisiera consultarla. Este proyecto fue puesto en práctica durante los siguientes cinco años, con la contratación de un Bibliotecario cuyos saberes específicos permitieron profesionalizar al máximo la misión emprendida.

Hacia 1913 surge la idea de conformar una Biblioteca Institucional

Ya hacia fines de la década de 1920, la Biblioteca pasó a depender de la Sección Publicaciones, y bajo tal dirección pretendió facilitar al personal técnico del I.G.M. y especialistas relacionados con el quehacer cartográfico, el acceso de las obras existentes, así como también buscó fomentar en el conjunto el espíritu de investigación. Con esta meta, se procedió a la centralización de obras técnicas diseminadas entre las distintas divisiones, elaborándose un minucioso inventario y fichaje de las 5.200 publicaciones recopiladas hasta ese momento, para ser incluidos en un nuevo catálogo sistemático. Por otra parte, cobró mayor énfasis la tarea de traducción de publicaciones y revistas extranjeras, que permitió a la Institución permanecer al corriente de los últimos avances científicos y técnicos desde ese entonces y hasta la actualidad. La creación de un marco estable para el funcionamiento de la Biblioteca en estos años, posibilitó no sólo el reconocimiento del material ya existente, sino también el crecimiento del acervo documental de cada una de las ciencias y disciplinas desarrolladas en la Institución.

La creación de un marco estable para el funcionamiento de la Biblioteca en estos años, posibilitó no sólo el reconocimiento del material ya existente, sino también el crecimiento del acervo documental de cada una de las ciencias y disciplinas desarrolladas en la Institución

El trabajo arduo rindió sus frutos, y una década más tarde la Biblioteca debió ampliar y refaccionar sus instalaciones. La reorganización se guió por los lineamientos de la moderna bibliotécnia, de modo que ficheros y espaciosas estanterías reemplazaron a los muebles donde se guardaban los libros hasta entonces. Asimismo, el rápido crecimiento del material y la actualización del criterio de ordenamiento, requirió la realización de un nuevo inventario, catalogado por autor y materia.

A mediados de la década de 1940, la Biblioteca cobró un renovado impulso al contar con un edificio propio al interior del predio, trayendo consigo la contratación de más personal especializado para las tareas requeridas. Veinte años después del primer inventario, el acervo documental de la institución se había duplicado gracias al interés del Organismo depositado en su Biblioteca. El énfasis puesto en su desarrollo, la llevó a ascender en la estructura institucional trasformándose de Sub a Sección, constituyéndose en aquel entonces la “Sección de Biblioteca, Mapoteca y Publicaciones”, dependiente de la Plana Mayor.

En los siguientes años el acervo de la Biblioteca se multiplicó, por adquisiciones, donaciones o canje de material, que fueron agregados a un catálogo en permanente expansión. De tal modo que en 1951 llegó a contener 19.300 unidades catalogadas y fichadas, obras científicas nacionales y extranjeras vinculadas a la Geodesia, la Topografía, la Cartografía, la Geofísica y la Geografía. Con el fin de facilitar el estudio de libros y artículos de interés en otros idiomas, se incorporó al grupo de trabajo más traductores técnicos y se reforzó la vinculación con instituciones similares de otros partes del globo. La creciente importancia de la Sección la llevó a convertirse en División en 1955.

La biblioteca pone al alcance de todos los argentinos un valioso patrimonio bibliográfico, desarrollando herramientas que permitan que los usuarios nos lleven consigo a cada lugar

La Dirección se encaminó a partir de la década de 1960 a generar del I.G.M. un activo centro cultural, que reflejara las inquietudes superiores del pensamiento científico. Se adoptó entonces para las colecciones bibliográficas de la Biblioteca, la clasificación racional de las ciencias, implantándose el fichero diccionario alfabético para agilizar las consultas y actualizar el material. Su función informativa se acrecentó a partir de entonces pero el acceso y los medios a la información fueron cambiando con el tiempo.

Durante la gestión del Director Cnl Alfredo Augusto Stahlschmidt, la Biblioteca del Instituto Geográfico Militar adquirió nuevas instalaciones frente al Edificio Técnico, dentro del predio que la vio nacer hace más de 100 años. Desde el año 2004 data entonces la actual construcción, así como también el nombre que le fuera consignado: “CNL MANUEL JOSÉ OLASCOAGA”, en reconocimiento al rol del mismo como responsable de la Oficina Topográfica Militar a fines del siglo XIX y al profesionalismo de un hombre dedicado a la ciencia y la producción cartográfica.

En la actualidad, el Instituto Geográfico Nacional, impulsa un cambio fundamental basándose en las nuevas tecnologías de la información, trabajando en la automatización de su fondo bibliográfico, buscando acortar la brecha informacional y gestionando grandes caudales de conocimientos, administrando, recopilando, organizando y diseminando toda la información académica disponible de un mundo globalizado. Simultáneamente a estas labores, el personal de la Biblioteca desarrolla una importante tarea artesanal basada en la restauración primaria de libros y material plano, con el objeto de recuperar aquello que pudiera encontrarse deteriorado.

En este marco nos hemos propuesto ser una biblioteca activa y dinámica, poniendo al alcance de todos los argentinos un valioso patrimonio bibliográfico, desarrollando herramientas que permitan que los usuarios nos lleven consigo a cada lugar.